No quería dejar pasar la oportunidad de comentar en este post una receta muy especial.
Existe una tradición de dulces muy arraigada en la tierra que vió nacer a mis padres, Guareña, un pueblo de Badajoz, y que ellos al emigrar a Madrid, no olvidaron.
Por eso, mi madre, cuando tiene oportunidad, nos llama a mi cuñada y a mi, y cual cadena de montaje, nos ponemos las tres y hacemos unos buñuelos de caña, o conocidos también por el nombre de tirabuzones, aunque el nombre adoptado por mi familia política me parece más simpático: turulos, jeje.
La receta es muy simple, por cada vaso de aceite de girasol, medio de anís, y medio de vino blanco. Y para hacer la masa solo habría que añadir harina hasta que la masa no admita más, y cuando la estiramos con el rodillo, no se abra.
Luego solo hay que cortar la masa en tiras rectangulares y enrollar dicha masa en unas cañas que al freirlas, se soltarán, y quedará el tirabuzón perfecto.

Cuando esté dorado, se saca y se reboza en azúcar, y ya, listo para comer.

¡¡¡A mis sobrinas les encantan!!!

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